Aprende a preparar, paso a paso, una mascarilla facial hidratante casera con leche, harina de maíz, aceite de oliva y miel. Descubre sus beneficios, cómo aplicarla, conservación, consejos y preguntas frecuentes para que tu piel recupere suavidad y luminosidad de forma natural.
Siempre digo que lo natural es lo que mejor funciona, y esta mascarilla lo demuestra. Un día, harta de sentir mi piel seca y apagada, abrí la despensa y encontré cuatro ingredientes que me recordaban a las recetas de mi abuela: leche, harina de maíz, aceite de oliva y miel. Decidí mezclarlos, aplicarlos en mi rostro y el resultado me dejó sorprendida: una piel suave, nutrida y con un brillo sano.
Hoy te traigo esta receta, porque sé que a ti también te puede salvar en esos días en los que tu piel pide hidratación a gritos.
Contiene ácido láctico, que actúa como un exfoliante suave, eliminando células muertas y dejando la piel más luminosa. Además, hidrata y calma la piel.
Aporta textura a la mascarilla y actúa como exfoliante muy suave. También absorbe el exceso de grasa, equilibrando la piel.
Rico en ácidos grasos y vitamina E, es un hidratante profundo que nutre y protege contra el envejecimiento prematuro.
Es un humectante natural, atrae la humedad y la retiene en la piel. Además, tiene propiedades antibacterianas y calmantes.
Te enseño cómo preparar paso a paso una mascarilla facial hidratante casera con leche, harina de maíz, aceite de oliva y miel, perfecta para devolverle a tu rostro suavidad, frescor y luminosidad natural.

En un pequeño bol mezcla la leche con la harina de maiz hasta que ésta se disuelva

Pon a calentar el agua y añade la miel.
Remueve de vez en cuando, hasta que se disuelva

Cuando se haya disuelto la miel, añade al cazo la leche con la harina y sigue removiendo hasta que espese (3-4 minutos)
Retira del fuego y deja que se temple un poco

Cuando baje un poco la temperatura añade el aceite y mezcla para que se integre bien.
Guárdalo en un frasco con tapa
Te aguanta un par de semanas en la nevera
Después de retirarla, notarás la piel más suave, fresca y nutrida. La combinación de la leche con la miel deja un acabado jugoso, mientras que el aceite de oliva aporta una hidratación profunda y la harina de maíz exfolia suavemente.
Con el uso regular (1 o 2 veces por semana), la piel se verá más elástica, uniforme y luminosa.
Sí, pero reduce la cantidad de aceite de oliva. La harina de maíz ayuda a equilibrar la grasa de la piel.
No es necesario. Con 1 ó 2 veces por semana es suficiente.
Sí, aunque siempre conviene hacer una prueba en una zona pequeña antes de aplicarla en todo el rostro.
No, el aceite de oliva se absorbe bien y deja un acabado nutrido, no graso.
Lo que más me gusta de esta mascarilla es su sencillez. Son ingredientes que casi todas tenemos en casa, y juntos crean un producto de cuidado que rivaliza con cualquier tratamiento caro. Cuando la aplico, siento que estoy volviendo a lo básico, a lo que realmente funciona y conecta con nuestra piel. Si te gusta, te animo también a que pruebes las mascarillas con agua de rosas.
¿Has probado alguna vez una mascarilla con ingredientes de cocina? ¿Cuál es tu mezcla favorita para hidratar la piel? Me encantaría que lo compartieras en los comentarios y así crear juntas un recetario de belleza natural que inspire a más personas.