Limpia, desinfecta y deja un aroma fresco con este limpiador de baños casero. Ideal para cuidar tu hogar, tu salud y el planeta.
Un limpiador casero es una mezcla sencilla de ingredientes naturales con propiedades desinfectantes, desincrustantes y desodorantes. Lo mejor de todo es que puedes elaborarlo con cosas que ya tienes en casa, como vinagre, bicarbonato, o alcohol.
A diferencia de los limpiadores industriales, que suelen contener fragancias sintéticas y tensioactivos agresivos, este tipo de limpiador respeta las superficies, limpia con profundidad y deja un olor fresco y real. Y, lo más importante, limpiar de manera natural no significa renunciar a la eficacia, bien formulado, un limpiador de baños casero puede eliminar la cal, desinfectar el inodoro, dejar los grifos brillantes y perfumar el baño con un aroma agradable y duradero.
Es el rey de la limpieza natural, desinfecta, desodoriza, elimina la cal y aporta brillo a los azulejos, los grifos y los espejos. También ayuda a eliminar restos de jabón y manchas de agua.
Tiene un efecto abrasivo suave que limpia sin rayar las superficies. Neutraliza olores, elimina manchas y potencia la acción del vinagre.
Actúa como agente limpiador y emulsionante, disuelve la grasa y la suciedad sin dañar las superficies.
Aportan aroma y propiedades antibacterianas. Los más utilizados para limpiar baños son los de limón, eucalipto, árbol de té, lavanda y menta.
Sirve como base líquida y ayuda a evitar la proliferación de bacterias, alargando la vida útil del limpiador.
Este limpiador es tan versátil que puedes usarlo prácticamente en todo el baño.
Rocía la mezcla directamente sobre la superficie, deja actuar un minuto y limpia con un paño húmedo o una esponja.
Aplica el limpiador y seca con un paño de microfibra. El vinagre eliminará la cal y los dejará brillantes.
Pulveriza generosamente, deja actuar unos minutos y frota con una esponja. Aclara con agua caliente.
Rocía el interior y exterior del inodoro, deja actuar unos minutos y frota con el cepillo. Si quieres un extra de limpieza, puedes añadir un poco de bicarbonato directamente dentro de la taza. Puedes complementarlo con estas pastillas para el inodoro.
Pulveriza sobre los azulejos húmedos y limpia con un paño o esponja. El resultado será un brillo natural sin residuos.
Sustituye el agua por una mezcla de vinagre caliente y zumo de limón. Ideal para zonas con mucha cal.
Añade unas gotas de aceite esencial de menta y eucalipto, dejará un aroma limpio y mentolado que dura horas.
Reduce la cantidad de vinagre a la mitad y sustitúyelo por más alcohol de limpieza para potenciar el brillo sin saturar el ambiente.
Guarda el producto en un lugar fresco y sin que le llegue luz directa. Agita antes de usar, ya que los ingredientes naturales tienden a separarse.
Conservado correctamente, puede durar hasta dos meses. Si prefieres una versión más duradera, añade 10 gotas de extracto de semilla de pomelo o unas gotas de conservante natural cosmético.
Desde que empecé a usar limpiadores caseros, mi forma de entender la limpieza cambió por completo, ya no busco el olor químico a “baño recién fregado”, sino ese aroma fresco y real de lo natural.
Además, hay beneficios claros:
Aunque los ingredientes son naturales, conviene tener algunas precauciones.
Un limpiador de baños casero super eficaz! Cuando lo pruebes dejarás de usar los del supermercado, te lo aseguro ^^

Mezcla el bicarbonato con la sal y añade el agua destilada hirviendo.
Remueve hasta que se disuelvan, según el bicarbonato que uses, te llevará más o menos tiempo.
Si te resulta más fácil, puedes hacerlo en una olla con fuego muy bajito.

Cuando lo tengas disuelto, pasa la mezcla a un bote de spray, para que te sea más fácil usar el limpiador.

Añade los demás ingredientes. Ten cuidado al añadir el vinagre porque reacciona con el bicarbonato, hazlo despacio.
Agita y ya tienes tu limpiador de baño casero listo para usar!
Sí, aunque para un resultado sin marcas te recomiendo una versión con menos jabón.
No se recomienda, ya que el vinagre y el ácido cítrico pueden dañar esas superficies.
No, el olor se disipa rápidamente y queda el aroma fresco de los aceites esenciales.
Sí, añade un poco de la mezcla al cubo de la fregona con agua caliente.
Conservado correctamente, entre seis y ocho semanas.
A veces, damos por hecho que limpiar es una tarea pesada, pero cuando lo haces con productos naturales, lo haces con otra energía. Ya no se trata sólo de eliminar la suciedad, sino de cuidar el espacio en el que vives.
Cada vez que limpio mi baño con este producto, noto la diferencia. No sólo en el brillo de los grifos o el olor del aire, sino en la sensación de armonía que deja. Es como si la casa respirara mejor.
Y eso, para mí, es una limpieza completa, no sólo del espacio, sino también de lo que uno siente dentro.
¿Has probado alguna vez a hacer tu propio limpiador de baños? ¿Qué combinación de aceites te gusta más o qué resultados has notado? Cuéntamelo en los comentarios, me encantará leerte y compartir ideas para seguir limpiando de forma natural.