Uno de los productos que más usamos y están llenos de químicos, son los enjuagues bucales, asi que, como eso no me gusta nada, empecé a investigar y descubrí que desde hace siglos se prepara enjuague bucal casero con hierbas, aceites y extractos naturales. Los antiguos egipcios, los griegos, las abuelas de hace un siglo… todos sabían que la naturaleza tiene sus propios remedios. Desde que probé la receta que te traigo hoy, no he vuelto a comprar uno comercial.
La mayoría de los enjuagues industriales contienen grandes cantidades de alcohol, clorhexidina y otros compuestos que pueden ser demasiado agresivos.
El alcohol reseca la mucosa bucal, lo que altera la flora natural de la boca. Eso puede provocar mal aliento (sí, el efecto contrario al que buscamos), sensibilidad dental o, incluso, pequeñas heridas.
Además, los colorantes y conservantes artificiales no aportan ningún beneficio, sólo mejoran la apariencia o el aroma del producto.
Nuestra boca tiene su propia flora bacteriana en equilibrio y mantenerla es clave para una buena salud bucal. Si lo alteramos continuamente con productos agresivos, acabamos debilitando nuestras defensas naturales.
Cuando cambias a un enjuague bucal casero, lo primero que notas es una sensación diferente, ya no hay ardor, ni sabor químico, ni lengua seca. Además, los ingredientes naturales ayudan a:
Y lo mejor de todo es que son ingredientes que puedes encontrar fácilmente y no contaminan. Para reforzar los efectos pruébalo con la pasta de dientes natural.
Antes de pasar a la receta, quiero contarte un poco sobre los ingredientes más usados y sus propiedades.
Es la base del enjuague. Evita usar agua del grifo si contiene mucha cal o cloro, porque puede alterar la mezcla.
Tiene una composición rica en aceites esenciales, flavonoides y compuestos fenólicos, lo que le da un gran poder antibacteriano, antiinflamatorio y antioxidante. En la boca actúa de forma muy completa:
El xilitol es otro pequeño tesoro natural que descubrí hace poco, se trata de un edulcorante natural extraído de la madera del abedul y, aunque se usa como sustituto del azúcar, tiene propiedades que lo hacen ideal para el cuidado bucal. Lo más interesante es que previene la aparición de caries.
Neutraliza los ácidos, equilibra el pH y previene la proliferación de bacterias que causan mal olor. Además, ayuda a mantener los dientes más blancos.
El de menta refresca, combate bacterias y deja esa sensación de limpieza que todos buscamos, al igual que el de eucalipto. El de arbol de té es uno de los mejores antibacterianos naturales, previene las infecciones y ayuda a mantener las encías sanas.
Al no llevar conservantes, es mejor preparar pequeñas cantidades del enjuague bucal casero y renovarlo cada semana. Si lo guardas en la nevera, puede durar hasta 10 días. Si prefieres mantenerlo fuera, añade una gota extra de aceite esencial de árbol de té, que actúa como conservante natural.
Un buen truco es usar una botella de vidrio ámbar para protegerlo de la luz, así mantendrás sus propiedades por más tiempo.
Lo bonito de hacerlo tú misma es que puedes adaptarlo a tus necesidades o gustos. Aquí te dejo algunas ideas:
Sí, de hecho, puedes usarlo después de cada cepillado. Es suave y no altera la flora natural de la boca.
No ocurre nada si es una pequeña cantidad, ya que no contiene productos agresivos. Pero recuerda que está pensado sólo para enjuagar.
Los de menta, árbol de té, clavo, eucalipto y salvia. Siempre en dosis muy pequeñas (4 o 5 gotas por frasco).
En esos casos, evita los aceites esenciales y usa infusiones suaves. Por ejemplo, menta, salvia o tomillo.
Este enjuague también se puede usar de forma puntual para:
Un truco que me encanta es guardarlo en una botellita pequeña y llevarlo en el bolso cuando viajo, es perfecto para refrescarte en un momento.
Desde que empecé a usar mi propio enjuague, he notado la boca más sana, sin sensación de sequedad y con un frescor mucho más natural. Mis encías sangran menos y tengo la impresión de que el aliento se mantiene fresco durante más tiempo. Pero más allá de lo físico, hay algo especial en el gesto de prepararlo, te conecta con la naturaleza, con lo simple y con esa sensación de autocuidado consciente.
Además, es un ahorro enorme. Con unos pocos ingredientes tienes producto para semanas, sin plásticos y sin dañar el medio ambiente.
El cuidado bucal no es algo nuevo, de hecho, los egipcios ya usaban mezclas de vino, sal y hierbas aromáticas para desinfectar la boca. En la antigua Grecia, se usaban enjuagues con miel y vinagre, mientras que en la medicina ayurvédica de la India se practicaba el “oil pulling” (enjuague con aceite de sésamo o coco), que sigue siendo popular hoy en día.
Durante siglos, la limpieza de la boca se basó en productos naturales, no fue hasta el siglo XX que empezaron a industrializarse los enjuagues, con alcohol y colorantes para atraer al consumidor. Y ahora, curiosamente, estamos volviendo a lo de antes, a lo simple, lo efectivo y lo natural.
Nuestra boca no está “sucia”, sino llena de vida, contiene millones de bacterias buenas que protegen nuestros dientes y encías, el problema viene cuando las agredimos con químicos que matan todo, lo bueno y lo malo. Los enjuagues naturales respetan ese equilibrio natural de la boca, ayudando a mantener una flora saludable y un pH neutro. El resultado es una boca más fresca y sana a largo plazo.
Descubre cómo preparar tu propio enjuague bucal casero con ingredientes naturales que limpian, refrescan y protegen tu boca sin químicos agresivos. Una receta sencilla, económica y respetuosa con tu salud.

Pon el agua a hervir y añade el romero seco. Deja que hierva 10 minutos y, después, déjalo reposar unos 20 minutos.

Cuela la infusión y añade el bicarbonato, el xilitol y el aceite esencial que elijas.
Envasa y ya está listo para usar!
A veces, pensamos que necesitamos productos caros y sofisticados para cuidar nuestra salud, pero la realidad es que lo más eficaz suele ser lo más sencillo. Un poco de agua, bicarbonato y aceites naturales pueden hacer mucho más de lo que imaginas.
Cuando haces tu propio enjuague bucal casero, no sólo limpias tu boca, también limpias tu rutina de químicos innecesarios. Y eso se nota en cómo te sientes, en cómo hueles, en cómo sonríes...
¿Has probado alguna vez un enjuague bucal natural? ¿Tienes alguna receta que te funcione especialmente bien? Cuéntamelo en los comentarios, me encantará leerte y así, entre todas podemos seguir aprendiendo formas más naturales de cuidarnos.