Prepara gel de aloe vera casero de forma sencilla usando sólo la pulpa de la hoja y una batidora. Te cuento los beneficios, usos, conservación, trucos, preguntas frecuentes y una receta fácil que podrás repetir siempre que quieras.
- Mi historia con el aloe vera, cómo una planta cambió mi forma de cuidar la piel.
- Qué es exactamente el gel de aloe vera casero y por qué funciona tan bien.
- Beneficios del gel de aloe vera casero.
- Qué tipo de aloe necesitas.
- Qué debes saber antes de preparar el gel.
- Vamos al lío: cómo hacer gel de aloe vera casero de forma segura.
- Preparación paso a paso del gel de aloe vera casero.
- Para qué sirve el gel de aloe vera casero.
- Cómo conservar correctamente el gel de aloe vera casero.
- Por qué el gel de aloe vera casero es mejor que muchos comerciales.
- Trucos para que tu gel de aloe quede perfecto.
- Preguntas frecuentes sobre el gel de aloe vera casero.
- Errores comunes que debes evitar.
- Usos avanzados del gel de aloe vera casero.
- Cómo integrar el gel de aloe vera casero en tu rutina de belleza diaria.
- una receta sencilla que merece la pena.
Mi historia con el aloe vera, cómo una planta cambió mi forma de cuidar la piel.
Durante años tuve la piel súper sensible, cualquier cambio me causaba rojeces, sequedad o pequeños brotes que parecían salir de la nada. Probé a usar cremas caras, productos de farmacia y hasta remedios caseros raros que encontré por internet, pero nada me funcionaba al cien por cien.
Un día, hablando con una amiga, me dijo:
“¿Por qué no pruebas aloe vera natural? Pero natural de verdad, sacado de la planta.”
Tenía una maceta enorme en su terraza y me cortó una hoja delante de mí. Me enseñó a abrirla, a sacar el gel transparente y a aplicarlo directamente sobre la piel. Te juro que fue amor a primera vista. Al día siguiente noté menos rojeces, más suavidad en la piel, y una sensación de frescor que no había encontrado en ningún cosmético.
Después de eso, quise aprender a hacer mi propio gel de aloe vera casero de forma correcta, higiénica y duradera y, desde entonces, no he parado de usarlo. Es uno de esos descubrimientos simples que te hacen pensar: “¿Cómo no había hecho esto antes?”
Y justo eso quiero compartir contigo hoy, cómo preparar un gel de aloe vera casero de manera segura, fácil y sin complicaciones, usando sólo la hoja y una batidora.
Qué es exactamente el gel de aloe vera casero y por qué funciona tan bien.
Si alguna vez has abierto una hoja de aloe, ya sabes que dentro tiene un gel transparente con textura fresquita. Ese gel es oro puro para la piel, está lleno de vitaminas, antioxidantes, minerales y compuestos calmantes que hacen auténticas maravillas.
No estamos hablando de un cosmético cualquiera, sino de un gel natural que ha sido utilizado desde hace siglos El aloe vera calma, regenera, desinflama, refresca la piel y ayuda a cicatrizar heridas.
Es una de esas plantas increíblemente completas que sirven para un montón de cosas, desde quemaduras hasta para la hidratación diaria de la piel.
Beneficios del gel de aloe vera casero.
Lo mejor del gel de aloe vera casero es que no lleva conservantes, perfumes, alcoholes ni ingredientes extra. Es puro, directo de la planta y 100% natural.
Hidrata sin dejar sensación grasa.
El aloe penetra en la piel con mucha facilidad, no deja brillos y no necesitas usar cantidades enormes para notar los resultados.
Calma irritaciones y reduce rojeces.
Si tienes la piel reactiva o sensible, el aloe es un salvavidas. Calma la piel después de la depilación, después del sol, después de exfoliarte, o cuando la piel está más alterada.
Ayuda a regenerar la piel.
Por eso se usa tanto en pequeñas quemaduras, rozaduras, picaduras o marcas de la piel. El aloe favorece que la piel se recupere más rápido y con un aspecto más uniforme.
Tiene un efecto refrescante inmediato.
Sobre todo si lo guardas en la nevera. Usarlo en verano es un verdadero placer.
Reduce los granitos y el exceso de grasa.
Tiene propiedades antibacterianas y ayuda a equilibrar la piel sin resecarla. Para piel mixta o grasa es perfecto.
También sirve para el pelo.
El gel de aloe vera casero es hidratante, ayuda con el encrespamiento, define las ondas, calma el cuero cabelludo y aporta brillo natural. Es uno de esos ingredientes multifunción que siempre merece la pena tener a mano.
Qué tipo de aloe necesitas.
Aquí viene una parte importante que casi nadie te explica, pero que es fundamental. No vale cualquier planta para hacer tu gel de aloe vera casero, necesitas una planta adulta de, al menos, tres años.
Las hojas tienen que se gruesas, verdes, firmes y con buen peso.
Cuanto más madura es la planta, más gel contiene y más propiedades tiene. Si tienes una planta en casa, genial. Si no, muchas tiendas venden hojas de aloe sueltas y suelen estar muy bien.
Qué debes saber antes de preparar el gel.
Aquí te cuento dos detalles clave:
1. El aloe tiene aloína y hay que retirarla.
La aloína es una sustancia amarilla que sale al cortar la hoja. No es peligrosa en pequeñas cantidades, pero puede ser irritante, por eso es importante escurrirla bien.
Luego te explico exactamente cómo hacerlo.
2. El aloe se oxida rápidamente.
El gel puro dura poco si no lo conservas bien. En la receta te explico cómo guardarlo correctamente, para que te dure varios días sin perder frescura.
Vamos al lío: cómo hacer gel de aloe vera casero de forma segura.
Aquí empieza la receta. Recuerda que el gel de aloe vera casero se hace con dos pasos básicos:
• sacar la pulpa.
• triturarla.
No necesitas nada más.
Ingredientes.
• 1 hoja grande de aloe vera.
• nada más.
Sí, así de simple. El gel es literalmente la pulpa de la planta.
Materiales.
• cuchillo afilado.
• cuchara o espátula.
• tabla de cortar.
• vaso batidor o batidora.
• tarro de cristal limpio.
Cómo cortar la hoja correctamente.
Corta una hoja lo más cercana posible a la base de la planta. Elige una de las hojas exteriores y gruesas, que son las más maduras.
Si la compras suelta, fíjate en que sea carnosa.
Preparación paso a paso del gel de aloe vera casero.
Aquí empieza el proceso completo.
Paso 1 Cortar y escurrir la hoja para eliminar la aloína.
Corta la hoja y colócala boca abajo dentro de un vaso o una fuente con agua durante, al menos, 20 minutos. Verás cómo cae un líquido amarillento, esa es la aloína que queremos eliminar.
Paso 2 Retirar los bordes.
Una vez escurrida, corta los bordes laterales con cuidado para quitar las espinas.
La hoja queda más manejable.
Paso 3 Abrir la hoja.
Corta la hoja por la mitad a lo largo. Dentro verás el gel transparente, que es lo que necesitamos.
Paso 4 Sacar la pulpa.
Con una cuchara grande, ve sacando la gelatina interior con calma. Intenta no llevarte la parte amarilla cercana a la piel de la hoja. Pon toda la pulpa en un cuenco.
Paso 5 Triturar.
Pon la pulpa en una batidora o vaso batidor y bate unos segundos hasta obtener un gel suave y homogéneo.
No batas de más, sólo hasta que tenga textura ligera.
Paso 6 Guardar el gel.
Ponlo en un tarro de cristal limpio y seco. Si lo vas a usar en la piel, guárdalo en la nevera para que dure más.
Puedes verlo en video si lo prefieres y, si quieres, suscribete al canal:
Para qué sirve el gel de aloe vera casero.
Una de las razones por las que el aloe es tan popular es que sirve prácticamente para todo. De verdad, es una de esas plantas que parecen hechas para ayudarnos.
Para hidratar la piel a diario.
Es ideal si buscas una hidratación ligera porque se absorve rápido. A mí me encanta usarlo por la mañana porque deja la piel fresca, luminosa y lista para empezar el día.
Se puede usar en el rostro, cuello, escote, brazos y piernas. Si te gustan las texturas gel sin sensación grasa, este te va a enamorar.
Como after sun natural.
Si te has pasado un poquito con el sol, el aloe es como un abrazo frío que calma la piel al instante.
Reduce la rojez, refresca y evita que la piel se irrite.
Un truco que uso siempre en verano es guardarlo en la nevera, para que el efecto calmante sea aún más intenso.
Para pequeñas quemaduras y rozaduras.
No estamos hablando de quemaduras graves, pero sí de esas pequeñas molestias del día a día:
• rozaduras en los muslos.
• quemaduras leves de cocina.
• irritación por depilación.
• roces del sujetador o la ropa…
El aloe ayuda a que la piel se recupere de forma más rápida y queda con mejor aspecto.
Para pieles con acné o granitos puntuales.
No es un tratamiento milagroso, pero sí un apoyo muy útil. El aloe ayuda a bajar la inflamación, desinfecta ligeramente y evita que los granitos se irriten más.
Puedes aplicarlo sólo o mezclado con un poquito de arcilla en forma de mascarilla.
Para el pelo.
Si nunca lo has probado en tu cabello, te animo muchísimo a que lo hagas.
Funciona de maravilla para hidratar las puntas, suavizar el encrespamiento, definir ondas y rizos, calmar el cuero cabelludo, aportar brillo natural y mejorar la apariencia del pelo seco.
Sólo tienes que aplicar un poquito en las puntas, o mezclarlo con tu mascarilla habitual.
Para picaduras de mosquitos.
Es casi mágico. Baja la inflamación, reduce el picor y evita que la zona se irrite.
Si lo tienes frío, funciona todavía mejor.
Para manos resecas.
El aloe es una maravilla para restaurar las manos cuando están ásperas. Si lo combinas con un poquito de aceite de almendras, te queda una crema hidratante ligera súper efectiva.
Cómo conservar correctamente el gel de aloe vera casero.
Aquí viene una de las preguntas más importantes: ¿cómo mantenerlo fresco el máximo tiempo posible?
El aloe sin conservantes dura poco porque es natural y se oxida rápido, pero hay formas de alargar su vida útil sin que pierda calidad.
En la nevera dura más.
Lo ideal es guardarlo en un tarro de cristal cerrado y conservarlo en la nevera, así se mantiene en buen estado entre 7 y 10 días. Si lo dejas fuera, durará aproximadamente 24 a 48 horas, antes de que empiece a oxidarse.
Añadir vitamina C o vitamina E ayuda a conservarlo.
No es obligatorio, pero si quieres que te dure un poco más, puedes añadir:
• unas gotas de vitamina E.
• o una pizca de vitamina C en polvo.
Ambas retrasan la oxidación y mantienen el color más tiempo. Aun así, no esperes que dure semanas como un cosmético comercial, es un producto fresco, sin conservantes.
Congelar porciones para su uso futuro.
Este truco es de mis favoritos Puedes poner el aloe triturado en una cubitera y congelarlo, luego guardas los cubitos en una bolsa y sacas uno cuando lo necesites.
Es perfecto para usarlo en quemaduras, irritaciones, after sun, mascarillas…
Y así te dura meses.
Señales de que tu gel de aloe se ha estropeado.
Es muy fácil de identificar. Tira el gel si cambia a un color marrón intenso, huele agrio o raro, tiene espuma, la textura se vuelve babosa o filante o si aparecen manchas.
Si notas alguno de estos cambios, mejor hacer un lote nuevo.
Por qué el gel de aloe vera casero es mejor que muchos comerciales.
Aquí te cuento lo que he aprendido comparando ambos.
El gel comercial suele tener poco aloe.
Si miras los ingredientes de muchos geles de aloe del supermercado, verás que llevan agua, espesantes, conservantes, perfumes, colorantes, y muy poco aloe real
El casero es aloe puro.
El aloe casero tiene más propiedades.
Al ser fresco, conserva mejor las enzimas, vitaminas, aminoácidos, antioxidantes y nutrientes activos La piel lo nota de inmediato.
No lleva alcohol ni perfumes.
Muchas personas compran gel pensando que es natural ,y luego se encuentran alcohol en los primeros ingredientes, que reseca la piel un montón.
El gel casero es suave, puro, fresco, sin irritantes ni perfumes fuertes.
Trucos para que tu gel de aloe quede perfecto.
Te dejo mis secretos después de hacerlo muchas veces.
Usa una hoja bien madura.
Cuanto más grande y gruesa, mejor será la calidad del gel.
No batas demasiado.
Sólo unos segundos. Si bates mucho, se forma espuma y la textura queda más líquida.
Guarda siempre en bote de cristal.
El plástico se estropea con el aloe. El cristal mantiene la frescura y evita que coja sabores u olores raros.
Si quieres que quede más denso.
Puedes dejar reposar el gel en la nevera un par de horas. Naturalmente se vuelve un pelín más espeso.
Si quieres que huela mejor sin usar químicos.
Añade una gotita de lavanda o una gotita de árbol de té. Pero una sola gota, porque el aloe tiene un olor suave natural que no hace falta tapar.
Preguntas frecuentes sobre el gel de aloe vera casero.
A lo largo del tiempo he ido recopilando las dudas que más se repiten cuando alguien empieza a usar aloe natural.
¿El gel de aloe vera casero sirve para todo tipo de piel?
Sí, aunque cada piel lo siente de forma distinta. Para piel grasa es ideal porque hidrata sin aportar nada de grasa. Para piel seca funciona mejor si lo mezclas con un aceite, o una crema hidratante para darle más cuerpo. Para la piel sensible es una maravilla porque calma muchísimo.
¿Puedo usarlo todos los días?
Por supuesto, de hecho, cuanto más lo uses, más notarás sus efectos. Es un gel muy suave y respetuoso con la piel. Si notas tirantez, combínalo con tu crema hidratante habitual.
¿Se puede usar alrededor de los ojos?
Sí, pero con una capa muy fina. Ayuda con la hinchazón y refresca la zona, pero evita que entre en contacto directo con los ojos, porque puede picar un poquito.
¿Es apto para niños?
Sí, pero siempre usando aloe bien lavado y sin aloína. A los peques les encanta cuando tienen irritaciones o rozaduras del pañal, aunque para bebés es mejor consultar siempre antes al especialista.
¿Puedo usarlo después de la depilación?
Por supuesto, calma mucho y reduce el enrojecimiento.
Si tienes tendencia a que te salgan puntitos rojos, te va a venir genial.
¿El aloe casero es igual que el comercial?
No. El casero es puro y fresco, aunque dura menos. El comercial dura meses porque está lleno de conservantes.
Ambos tienen su función, pero la textura y el efecto del aloe fresco es otra historia.
¿Puedo mezclar el aloe con otros ingredientes?
Sí, pero siempre en pequeñas cantidades. Algunas ideas:
• unas gotas de aceite de almendra.
• vitamina E para conservar.
• miel para mascarillas.
• arcilla blanca para usarlo como mascarilla calmante.
• aceite esencial de árbol de té para piel grasa.
Pero recuerda que el aloe puro funciona muy bien por sí solo.
Errores comunes que debes evitar.
Aunque es una receta sencilla, hay varios fallos típicos que pueden estropear el resultado. Te los cuento para que no te pase.
No dejar escurrir la aloína.
Este es el error más común. Si usas la hoja tal cual sin escurrir, tendrás un gel con tono amarillento y un olor más fuerte que puede causar irritación.
Siempre deja escurrir la hoja como mínimo 20 minutos.
Batir demasiado.
Si bates mucho, el gel se llena de espuma, pierde textura y se oxida más rápido. Unos segundos son suficientes.
Guardarlo en tarros plástico.
El aloe cambia el olor y la textura si lo guardas en plástico. El cristal siempre es mejor.
Usar hojas pequeñas o jóvenes.
Las hojas pequeñas tienen menos gel y están menos cargadas de propiedades. Siempre elige hojas maduras, gruesas y pesadas.
Dejarlo fuera de la nevera varios días.
El gel de aloe vera casero se estropea rápido. Si no lo guardas en frío, cambiará de color y olor.
Ponlo siempre en la nevera después de prepararlo.
Usos avanzados del gel de aloe vera casero.
Si ya has usado el aloe en la piel y en el pelo, te dejo algunas ideas que quizá no conocías.
Como prebase de maquillaje.
Si te gusta un acabado natural, el aloe te deja la piel lisa y preparada. Sólo una capa finita funciona genial para que la base quede más uniforme.
Mezclado con tu hidratante habitual.
Puedes mezclar una gotita de aloe con tu crema y te queda una textura más ligera, perfecta para el verano.
Como sérum hidratante.
En vez de un sérum caro, prueba a aplicarte aloe antes de tu crema. La piel queda luminosa y fresca.
Para las piernas después de depilarte.
No hay nada más calmante. Ayuda a reducir la irritación y deja la piel suave.
Como gel calmante para el cuero cabelludo.
Si tienes picor o irritación, masajear un poquito de aloe directamente en el cuero cabelludo alivia muchísimo.
Para masajes relajantes.
El aloe mezclado con unas gotas de aceite esencial de lavanda es perfecto para un masaje suave que no deje sensación grasa.
Cómo integrar el gel de aloe vera casero en tu rutina de belleza diaria.
Ahora que ya sabes cómo hacerlo, te cuento cómo lo uso yo en mi día a día.
Por la mañana.
Limpio la piel y aplico una capa fina de aloe antes de mi hidratante. Si tengo prisa, lo uso solo porque deja la piel fresca y lista para empezar el día.
Por la noche.
Lo aplico después de la limpieza para calmar la piel y ayudar a que se recupere. Si lo mezclo con un aceite ligero, me queda una hidratación más profunda.
En el pelo.
Una vez a la semana mezclo un poco de aloe con mi mascarilla. Me deja el pelo suave, con brillo y más manejable.
una receta sencilla que merece la pena.
Hacer gel de aloe vera casero es uno de esos pequeños gestos que cambian la forma en que cuidas tu piel.
Es barato, fácil, natural, versátil y súper efectivo. Además, te conecta con lo simple, con lo que funciona de verdad sin cientos de ingredientes que ni entiendes.
Si tienes una planta de aloe en casa, tienes un tesoro y si no, te prometo que después de leer esto vas a querer una.
Aprende a preparar gel de aloe vera natural usando solo la pulpa de la hoja y una batidora. Una receta fácil, fresca y perfecta para cuidar la piel, el pelo y calmar irritaciones.
Tiempo total: 15 minutos
Cortar una hoja grande de aloe vera madura
Colocar la hoja boca abajo durante 20 minutos para que escurra la aloína.
Retirar los bordes laterales para quitar las espinas
Abrir la hoja por la mitad y extraer la pulpa transparente con una cuchara.
Poner la pulpa en una batidora y triturar unos segundos.
Guardar el gel en un tarro de cristal y conservar en la nevera
Herramientas:
- cuchillo, tabla, cuchara, batidora, tarro de crista
Materiales: 1 hoja grande de aloe vera
Me encantará leer cómo te ha ido con tu gel de aloe casero.
¿Tienes aloe en casa?
¿Lo usas para la piel o para el pelo?
¿Quieres que te enseñe más recetas naturales con aloe?
Te leo en comentarios con mucha ilusión.











