Descubre la guía definitiva y más completa sobre el eucalipto. Propiedades, origen, especies y secretos de este árbol asombroso contados desde la experiencia personal.
Siempre he sentido que tengo una conexión especial con el mundo vegetal, pero lo del eucalipto es de otro nivel. ¿Te ha pasado alguna vez que un aroma te transporta instantáneamente a un recuerdo feliz, o te despeja la mente en un segundo? Eso es lo que me ocurre a mí cada vez que paso cerca de uno de estos gigantes, o abro un frasquito de su aceite esencial.
En esta entrada quiero volcar todo lo que he aprendido, desde su historia fascinante hasta cómo diferenciar sus muchísimas especies, pasando por sus usos medicinales, industriales y decorativos. Prepárate un buen café o un té, ponte cómoda y acompáñame.
- ¿Qué es exactamente el eucalipto? Mucho más que un árbol de sombra.
- Las especies más comunes y para qué sirve cada una.
- Las propiedades terapéuticas que convierten al eucalipto en un tesoro curativo imbatible.
- Cómo usar el eucalipto en casa de forma segura y efectiva.
- Precauciones que debes conocer para disfrutarlo sin riesgos.
- El eucalipto en el hogar: un limpiador natural y un ambientador de ensueño.
- El eucalipto en la decoración y el bienestar emocional.
- ¿Se puede cultivar el eucalipto? Consejos para tener tu propio ejemplar.
- El debate medioambiental: hablemos de conservación.
- Métodos de conservación: Cómo mantener viva la esencia del eucalipto todo el año.
- Preguntas frecuentes: Despejando todas tus dudas sobre el gigante verde.
- Un compromiso con la naturaleza.
¿Qué es exactamente el eucalipto? Mucho más que un árbol de sombra.
Cuando pensamos en el eucalipto, a menudo nos viene a la cabeza la imagen de un árbol alto, con hojas alargadas y ese olor tan característico. Pero la realidad es mucho más compleja y emocionante. El género Eucalyptus pertenece a la familia de las mirtáceas y comprende más de setecientas especies. ¡Sí, has leído bien, más de setecientas!
La mayoría son originarios de Australia y Tasmania, donde dominan el paisaje de una forma casi absoluta. De hecho, es difícil imaginar el ecosistema australiano sin ellos. Son los supervivientes natos del reino vegetal, capaces de adaptarse a condiciones que harían rendirse a otras plantas.
Lo que más me asombra de ellos es su capacidad de crecimiento. Algunos ejemplares pueden alcanzar alturas vertiginosas, convirtiéndose en los árboles más altos del mundo después de las secuoyas. Pero no solo es su altura lo que impresiona, es su energía. Tienen una vitalidad que se siente cuando estás bajo su copa. Emiten una frescura que parece purificar no solo el aire, sino también tus pensamientos.
El origen de un viajero incansable.
Para entender por qué el eucalipto está hoy en nuestros montes en España o en los jardines de medio mundo, tenemos que viajar atrás en el tiempo. Como te decía, su cuna está en Australia. Allí, los aborígenes australianos ya conocían sus secretos mucho antes de que los botánicos europeos pusieran un pie en la isla.
Ellos lo llamaban de diferentes formas según la tribu, pero todos coincidían en algo: era una farmacia viviente. Usaban las hojas para envolver heridas, para bajar la fiebre o para aliviar dolores musculares. Me encanta pensar en ese conocimiento ancestral que ha pasado de generación en generación y que hoy nosotros, con toda nuestra tecnología, seguimos validando.
El eucalipto no llegó a Europa hasta finales del siglo XVIII. Fue gracias a las expediciones de Cook y otros exploradores que quedaron maravillados por su porte y su aroma. Al principio se trajeron como curiosidades botánicas, pero pronto se vio su potencial. En España, por ejemplo, fue el padre Rosendo Salvado quien envió las primeras semillas desde Australia a Galicia a mediados del siglo XIX. Lo que empezó como algo ornamental acabó cambiando el paisaje de muchas de nuestras regiones.
La botánica del eucalipto: Un diseño perfecto de la naturaleza.
Si nos ponemos un poco más técnicos (pero solo un poco, que no quiero aburrirte), la estructura de este árbol es una maravilla de la ingeniería biológica.
Las hojas son, quizás, su parte más famosa. Lo curioso es que el eucalipto presenta lo que llamamos heterofilia. Esto significa que las hojas jóvenes son muy diferentes de las adultas. Las jóvenes suelen ser opuestas, de forma ovalada y con un color más azulado o grisáceo. En cambio, las adultas son alternas, tienen forma de guadaña (falciformes), y son de un verde más intenso. Esta transformación es algo que siempre me ha parecido una metáfora preciosa de la vida: cómo cambiamos de forma para adaptarnos mejor a nuestro entorno a medida que crecemos.
¿Y qué me dices de su corteza? Hay especies que tienen una corteza lisa que se desprende en tiras largas, dejando ver colores sorprendentes debajo, desde cremas hasta rojizos. Otros tienen una corteza rugosa y persistente. Tocar el tronco de un eucalipto es una experiencia sensorial única, a veces parece que estás tocando piel fría y suave, y otras veces algo tan sólido como una roca.
Las flores son otra joya oculta. No tienen pétalos tal como los conocemos. Lo que vemos son muchísimos estambres que salen de una especie de copa o receptáculo. Cuando el capullo se abre, cae una tapita llamada opérculo (de ahí viene su nombre, del griego eu, que significa bien, y kalyptos, que significa cubierto). De estas flores, las abejas obtienen un néctar con el que fabrican la famosísima miel de eucalipto, que es una de mis favoritas por su sabor intenso y sus beneficios.
Las especies más comunes y para qué sirve cada una.
Como te decía, hay cientos de especies, pero no todas son iguales ni sirven para lo mismo. En mis viajes y lecturas, he aprendido a distinguir las más importantes, y quiero que tú también lo hagas.
Eucalyptus globulus: El rey de los aceites.
Este es el más conocido en España, el eucalipto blanco. Es el que solemos ver en los bosques del norte y es el principal responsable de la producción de aceite esencial rico en cineol o eucaliptol. Si buscas ese aroma potente que te abre los pulmones de golpe, es este. Es un árbol vigoroso, que crece rápido y que tiene una fuerza arrolladora.
Eucalyptus radiata: El toque suave
Si el globulus es la fuerza bruta, el radiata es la delicadeza. Su aroma es más dulce, menos agresivo. A mí me gusta mucho usarlo cuando hay niños cerca, o cuando quiero un efecto más balsámico y relajante sin que sea tan penetrante. Es fantástico para el apoyo respiratorio pero con una vibración mucho más amable.
Eucalyptus citriodora: El eucalipto limón.
Este es uno de mis favoritos para el verano. ¡Huele literalmente a limón! Esto se debe a su alto contenido en citronelal. Es un árbol espectacular, de tronco muy blanco y estilizado. Su uso es muy distinto al de los anteriores, se utiliza muchísimo como repelente de insectos natural y para temas de piel o articulaciones, por sus propiedades antiinflamatorias.
Eucalyptus gunnii: La joya de jardín.
Este suele ser más pequeño y se utiliza mucho en decoración. Sus hojas jóvenes son casi circulares y de un azul plata precioso. Si alguna vez has comprado un ramo de flores y llevaba ramas verdes azuladas, lo más probable es que fuera este. Es resistente al frío y queda ideal en cualquier rincón, dándole ese toque rústico y elegante a la vez.
Las propiedades terapéuticas que convierten al eucalipto en un tesoro curativo imbatible.
Si hay algo que define al eucalipto es su eficacia. No es de esas plantas que tienes que usar meses para notar algo, su efecto suele ser bastante inmediato, sobre todo cuando hablamos de despejar las vías respiratorias. Pero no se queda ahí, sus beneficios van mucho más allá de un simple resfriado.
El cineol: el corazón activo de esta maravilla verde.
Para entender por qué funciona tan bien, tenemos que hablar de su componente estrella: el eucaliptol, también conocido como 1,8-cineol. Este compuesto químico natural es el responsable de ese olor penetrante, y de la mayoría de sus virtudes medicinales. Es un potente expectorante, antiséptico y antiinflamatorio.
Cuando inhalamos el aroma del eucalipto, el cineol entra en contacto con nuestras mucosas y empieza a trabajar de inmediato. Ayuda a fluidificar la mucosidad, facilitando su expulsión, y reduce la inflamación de los conductos respiratorios. Es como si el árbol te prestara un poco de su fuerza para ayudarte a respirar de nuevo con libertad. A mí me parece algo casi mágico, pero es pura química de la naturaleza.
Un respiro profundo: el aliado número uno de tus pulmones.
Es imposible hablar de esta planta sin mencionar su relación con el sistema respiratorio. Es, sin duda, su aplicación más conocida y valorada. Yo siempre tengo a mano un poco de eucalipto cuando llega el otoño, y los primeros fríos empiezan a hacer de las suyas.
No solo ayuda en casos de congestión nasal común. El eucalipto es un apoyo fantástico para procesos más complicados como la bronquitis, el asma (siempre bajo supervisión y con cuidado), o la sinusitis. Su capacidad para combatir bacterias y virus lo convierte en un escudo protector. Además, tiene una propiedad muy interesante: es febrífugo. Esto significa que ayuda a bajar la fiebre de forma natural, algo que los aborígenes australianos ya sabían hace miles de años.
Poder antiséptico y antiinflamatorio para tu piel y tu cuerpo.
Pero no todo es respirar. El eucalipto tiene una faceta menos conocida pero igual de potente: su capacidad para cuidar nuestra piel y aliviar dolores. Gracias a sus propiedades antisépticas, es genial para desinfectar pequeñas heridas, cortes o, incluso, para tratar el acné de forma puntual.
En cuanto a los músculos y articulaciones, el aceite de eucalipto (especialmente el de la variedad citriodora, que mencionamos antes), es un analgésico natural asombroso. Si tienes dolores por reumatismo, artritis o, simplemente, te has pasado con el gimnasio, un masaje con una base de aceite vegetal y unas gotas de eucalipto puede hacer milagros. Al aplicarlo, genera una sensación de frescor inicial seguida de un calor reconfortante que relaja las fibras musculares profundamente.
Cómo usar el eucalipto en casa de forma segura y efectiva.
Ahora que ya sabemos qué hace, vamos a ver cómo podemos invitar al eucalipto a nuestra rutina diaria. Hay muchas formas de hacerlo, y cada una tiene su momento y su porqué. Aquí te cuento mis favoritas, las que yo misma practico y que me funcionan de maravilla.
Los famosos vahos de eucalipto: la técnica infalible,
Esta es la técnica de toda la vida, la que usaban nuestras abuelas y que sigue siendo igual de efectiva hoy en día. No hay nada como unos buenos vahos para abrir los pulmones y sentir que el aire vuelve a entrar de verdad.
Para hacerlos correctamente, solo necesitas calentar agua hasta que hierva, retirarla del fuego y añadir un puñado de hojas secas de eucalipto, o un par de gotas de aceite esencial. Te pones una toalla por encima de la cabeza, cubriendo el recipiente, y respiras ese vapor durante unos diez minutos. Es un momento de pausa, de estar contigo mismo y dejar que la planta haga su trabajo. Eso sí, ten mucho cuidado de no quemarte con el vapor caliente y mantén los ojos cerrados, que el eucalipto es potente y puede irritarlos un poco.
Infusiones que reconfortan el alma y el cuerpo.
Tomar una infusión de eucalipto es otra forma fantástica de beneficiarse de sus propiedades, especialmente para suavizar la garganta. Eso sí, aquí te doy un consejo de amiga: no te pases con la cantidad de hojas. El eucalipto es muy fuerte y una infusión demasiado concentrada puede resultar un poco desagradable al gusto y algo pesada para el estómago.
Con un par de hojas por taza es más que suficiente. Déjalas reposar unos cinco minutos en agua muy caliente, cuélalo y añádele un poco de miel de flores. Verás cómo te reconforta por dentro, sobre todo antes de ir a dormir si te sientes un poco congestionado. Es como un abrazo verde para tu garganta.
Aceites de masaje para músculos cansados.
Si te gusta el deporte o si sueles acumular tensión en las cervicales (como me pasa a mí cuando paso demasiadas horas escribiendo en el ordenador), esta receta te va a encantar. Solo necesitas un aceite base, como el de almendras dulces o el de jojoba, y añadirle unas gotas de aceite esencial de eucalipto.
A mí me gusta preparar una mezcla con diez mililitros de aceite de almendras y unas cinco gotas de eucalipto globulus o citriodora. Me lo aplico en la zona de los hombros y el cuello dando un masaje circular. La sensación de alivio es casi instantánea. Además, el olor que se queda es tan limpio y fresco que también ayuda a despejar la fatiga mental. Es un dos por uno en toda regla.
Precauciones que debes conocer para disfrutarlo sin riesgos.
Como todo lo que tiene mucha fuerza en la naturaleza, el eucalipto debe usarse con respeto y conocimiento. No por ser natural es inocuo, y es fundamental saber cuándo no usarlo para evitar sustos.
Lo primero y más importante: el aceite esencial de eucalipto nunca, repito, nunca debe ingerirse puro. Es extremadamente concentrado y puede ser tóxico. Siempre hay que usarlo diluido, o seguir las indicaciones de un profesional de la salud.
En cuanto a los más pequeños de la casa, hay que tener especial cuidado. El eucalipto globulus, por su alto contenido en cineol, puede ser demasiado fuerte para niños menores de seis años, ya que podría causarles espasmos respiratorios. Para ellos, es mucho mejor optar por variedades más suaves como el eucalipto radiata, y siempre en dosis muy bajas y consultando antes con el pediatra.
También deben tener precaución las personas con asma muy sensible. Aunque a muchos les ayuda, en algunos casos el aroma tan fuerte puede desencadenar una crisis. Lo ideal es probar poco a poco y ver cómo reacciona tu cuerpo. Y por supuesto, durante el embarazo y la lactancia, siempre es mejor preguntar a tu médico antes de usar aceites esenciales de forma habitual.
El eucalipto en el hogar: un limpiador natural y un ambientador de ensueño.
Si eres de los míos y te gusta reducir al máximo los productos químicos en casa, el eucalipto va a ser tu nuevo mejor amigo. No solo huele a gloria, sino que sus propiedades desinfectantes son una maravilla para mantener las superficies impecables. Yo hace tiempo que dejé de comprar esos sprays multiusos con olores sintéticos que me hacían estornudar.
Una de mis formas favoritas de usarlo es preparando un limpiador de superficies casero. Es sencillísimo: solo necesitas un frasco de cristal, vinagre de limpieza y un buen montón de hojas de eucalipto (mejor si son frescas). Llenas el bote con las hojas, cubres con el vinagre y lo dejas macerar en un lugar oscuro durante un par de semanas. El vinagre extraerá todos los aceites esenciales de la planta. Luego lo cuelas, lo pones en un spray y lo usas para la encimera de la cocina, los cristales o incluso el suelo. El olor a vinagre desaparece rápido, dejando ese rastro fresco y limpio del bosque que es una delicia.
Además, si tienes mascotas en casa, el eucalipto es un aliado increíble para neutralizar olores. Unas gotitas de aceite esencial en el agua del fregasuelos ayudan a desinfectar y a dejar un aroma que se siente puro. Eso sí, asegúrate de que el suelo esté seco antes de que tus peludos caminen por él, por pura precaución.
El truco de la ducha: un spa de lujo en tu propio baño.
Este es, sin duda, el truco que más recomiendo a mis amigos. Es tan simple y tan potente que te cambia la forma de empezar el día. Solo tienes que comprar o recoger unas cuantas ramas de eucalipto fresco (el de las hojas redondas, el gunnii, queda precioso, pero cualquiera sirve), y atarlas con un cordel.
Cuelga el ramo en el cabezal de la ducha, pero de forma que el chorro de agua no caiga directamente sobre las hojas. El objetivo es que el calor y el vapor del agua caliente activen los aceites esenciales de las hojas. En un minuto, tu baño se convertirá en una auténtica sauna aromática. Es increíble cómo ayuda a despejar la mente por la mañana o a soltar toda la carga del día por la noche. Además, el ramo dura un par de semanas y queda estéticamente precioso. Es un pequeño lujo diario que no cuesta casi nada.
El eucalipto en la decoración y el bienestar emocional.
No podemos olvidar el valor estético de esta planta. Sus tonos verdes grisáceos y azulados combinan con cualquier estilo decorativo. A mí me encanta poner jarrones altos con ramas secas de eucalipto en los rincones del salón. No solo decoran, sino que siguen soltando ese aroma sutil durante meses.
A nivel emocional, se dice que el eucalipto ayuda a limpiar las energías negativas de los espacios. No sé si crees en estas cosas, pero lo que es innegable es que un ambiente que huele a eucalipto invita a la concentración y a la claridad mental. Cuando tengo mucho trabajo acumulado o me siento un poco abrumada, quemar un par de hojas secas (con mucho cuidado, como si fuera incienso), me ayuda a centrarme. Es como si el humo se llevara el ruido mental y me permitiera ver las cosas con más perspectiva.
¿Se puede cultivar el eucalipto? Consejos para tener tu propio ejemplar.
Esta es una pregunta que me hacéis mucho: ¿puedo tener un eucalipto en mi jardín o en mi terraza? La respuesta es un sí rotundo, pero con matices importantes que tienes que conocer si no quieres que el árbol acabe siendo un problema.
Si tienes un jardín grande, un eucalipto puede ser el protagonista absoluto. Pero ojo, que crecen muy, muy rápido. Sus raíces son potentes y buscan agua sin descanso, así que nunca lo plantes cerca de tuberías, piscinas o de los cimientos de la casa. Necesita pleno sol para lucir espectacular y no es muy exigente con el tipo de suelo, aunque prefiere los que drenan bien.
El eucalipto en maceta: ¿es posible?
Para los que vivimos en pisos o casas con terraza, la mejor opción es el Eucalyptus gunnii. Es una variedad que aguanta muy bien las podas y puede mantenerse en macetas grandes durante varios años. Lo más importante es que reciba mucha luz y que no le falte riego, especialmente en verano, porque en maceta la tierra se seca mucho más rápido que en el suelo.
A mí me encanta tener uno en el balcón. Es un placer ver cómo brotan las hojas nuevas, tan redonditas y azules. Además, tenerlo a mano significa que siempre tengo hojas frescas para mis infusiones o para mis baños de vapor. Si ves que crece demasiado, no tengas miedo de podarlo; el eucalipto es muy agradecido y brotará con más fuerza.
El debate medioambiental: hablemos de conservación.
Como te decía al principio, me gusta ser transparente contigo. El eucalipto es un árbol maravilloso, pero su introducción masiva en países como España ha generado mucha controversia. No es culpa del árbol, por supuesto, sino de cómo lo hemos gestionado los humanos.
Al ser una especie de crecimiento tan rápido y con un aprovechamiento industrial tan alto (para papel y madera), se han creado monocultivos enormes que a veces han desplazado a nuestros bosques autóctonos de robles o castaños. Además, es un árbol que consume mucha agua y que, debido a sus aceites esenciales, es muy inflamable, lo que puede complicar los incendios forestales si no hay una gestión adecuada.
Desde mi punto de vista, la clave está en el equilibrio. No se trata de odiar al eucalipto, sino de respetarlo en su contexto. En nuestros jardines y para nuestros usos personales, es una joya. Pero a gran escala, tenemos que apostar por la diversidad forestal. Amar la naturaleza también significa entender que cada planta tiene su lugar ideal. Por eso, cuando vayas al monte a recoger unas ramas, hazlo con respeto: nunca arranques ramas enteras de forma que dañes el árbol y asegúrate de que está permitido recolectar en esa zona. La conservación empieza por pequeños gestos de gratitud hacia lo que la tierra nos regala.
Métodos de conservación: Cómo mantener viva la esencia del eucalipto todo el año.
No siempre tenemos un eucalipto a mano cuando lo necesitamos, por eso aprender a conservar sus hojas es vital. Yo suelo hacer una gran recolección una o dos veces al año, siempre pidiendo permiso al árbol y con mucho respeto, y así me aseguro de tener mi botiquín verde siempre listo.
El secado al aire: el método tradicional y más efectivo.
Esta es la forma que más me gusta porque es la que mejor conserva ese color azulado tan especial y, sobre todo, sus aceites volátiles. El truco es no tener prisa. Recoge las ramas, asegúrate de que no tengan polvo ni bichitos, y átalas en pequeños ramos con un cordel de yute o algodón.
Cuelga estos ramos boca abajo en un lugar de tu casa que sea oscuro, seco y que tenga algo de ventilación. La oscuridad es clave porque la luz directa del sol degrada la clorofila y los aceites esenciales, dejando las hojas marrones y sin fuerza. En un par de semanas, notarás que las hojas están crujientes al tacto. Ese es el momento de deshojarlas o guardarlas tal cual.
Almacenamiento para que no pierda su magia.
Una vez que tengas tus hojas secas, el recipiente donde las guardes marcará la diferencia. Olvídate de las bolsas de plástico, que pueden generar humedad y moho. Lo mejor son los botes de cristal de color ámbar o violeta, que protegen de la luz. Si no tienes botes oscuros, usa botes de cristal transparente pero guárdalos dentro de un armario.
Etiqueta siempre tus botes con la fecha de recolección. Aunque el eucalipto dura mucho, lo ideal es consumirlo o usarlo antes de que pase un año, para disfrutar de toda su potencia aromática. Cada vez que abras el bote y sientas ese aroma, te aseguro que te vendrá una sonrisa a la cara.
Preguntas frecuentes: Despejando todas tus dudas sobre el gigante verde.
¿Es el eucalipto tóxico para las mascotas?
Esta es una pregunta importantísima. Si tienes gatos o perros en casa, debes saber que el eucalipto, y especialmente su aceite esencial, puede ser tóxico para ellos si lo ingieren o si se aplica sobre su piel. Los gatos, en particular, tienen un hígado que no procesa bien ciertos compuestos de los aceites esenciales.
Si usas un difusor, asegúrate de que la habitación esté bien ventilada y que tu mascota pueda salir de ella si el olor le resulta molesto. Nunca apliques productos con eucalipto directamente sobre su pelaje sin consultar con un veterinario especializado en terapias naturales. En el hogar, como decoración, no suele haber problema a menos que a tu perro le dé por masticar las ramas, algo que deberías evitar.
¿Puedo tomar miel de eucalipto si soy diabético o tengo alergias?
La miel de eucalipto es una maravilla para la garganta, pero no deja de ser miel, es decir, azúcar natural. Si eres diabético, debes consultar con tu médico sobre las cantidades. En cuanto a las alergias, la miel de eucalipto es excelente porque suele ser muy pura, pero si eres alérgico al polen en general, siempre es recomendable probar una cantidad mínima y observar la reacción. Para la mayoría de la gente, es el mejor aliado contra la tos rebelde.
¿El eucalipto seca el suelo donde se planta?
Como comentamos en el apartado de conservación y medio ambiente, el eucalipto tiene una gran demanda de agua. Sus raíces son muy eficientes buscándola, lo que puede hacer que plantas más pequeñas a su alrededor sufran si el agua escasea. Por eso, si vas a plantarlo en tu jardín, asegúrate de que tiene espacio suficiente y de que no va a competir con tu huerto o con plantas delicadas. Es un árbol que prefiere la soledad o la compañía de los suyos.
¿Se pueden usar las hojas frescas para infusiones?
Sí, por supuesto. De hecho, las hojas frescas tienen una vibración y un aroma mucho más intensos. Sin embargo, recuerda lo que te dije: son muy potentes. Usa solo una o dos hojas por taza. La ventaja de las hojas secas es que el sabor es un poco más suave y manejable, pero si tienes la suerte de tener un árbol cerca, aprovecha sus hojas frescas para tus vahos y baños, ¡la diferencia es abismal!
Un compromiso con la naturaleza.
Escribir esta guía sobre el eucalipto ha sido para mí una forma de agradecer a la naturaleza todo lo que nos da. A veces vamos por la vida tan rápido que no nos paramos a mirar los árboles que nos rodean, sin darnos cuenta de que en ellos reside una sabiduría milenaria y una capacidad de sanación que está ahí, al alcance de nuestra mano.
El eucalipto me ha enseñado que se puede ser fuerte y a la vez flexible, que se puede crecer rápido sin perder la esencia y que nuestro aroma, nuestra huella en el mundo, puede ser una fuente de alivio para los demás. Espero de corazón que este artículo te haya servido para mirar a este árbol con otros ojos y para invitarlo a formar parte de tu vida de una manera más consciente y respetuosa.
Recuerda que la naturaleza es un equilibrio delicado. Usa el eucalipto para sentirte mejor, para limpiar tu casa, para decorar tus momentos especiales, pero hazlo siempre sabiendo que somos parte de un todo. La conservación de estas especies y de nuestros bosques es responsabilidad de todos nosotros.
Ahora te toca a ti. He volcado aquí todo lo que sé, pero estoy segura de que tú también tienes historias, trucos o dudas que compartir. ¿Tienes algún recuerdo de infancia relacionado con el olor del eucalipto? ¿Has probado alguna de las recetas o trucos que te he contado, como el de la ducha?
Me hace muchísima ilusión recibir vuestros comentarios. Me leo todos y cada uno de ellos y me encanta que este blog sea un espacio de intercambio donde todos aprendamos de todos. Así que, por favor, no te vayas sin dejar un comentario aquí abajo. Cuéntame qué te ha parecido la guía, si te ha resultado útil o si hay algún otro tema natural sobre el que te gustaría que escribiera con esta profundidad. Si te quedas con ganas de más, no dejes de pasarte por la sección de plantas
¡Mil gracias por acompañarme hasta el final de este largo camino verde! Ha sido un placer compartirlo contigo.






